El anteriormente conocido como Mare Nostrum está siendo testigo de la muerte de miles centenares de jóvenes africanos que se dejan la vida en su empeño por llegar a Europa.
Mientras en nuestro país estamos conmocionados por la muerte en accidente aéreo de 154 personas, a diario nos llegan noticias de la tragedia que está ocurriendo en el Mediterráneo en estos primeros años del Siglo XXI.
Muchos y muchas, incluso niños, son los que arriesgan su vida día a día en pos de una vida mejor en nuestra vieja Europa y una cantidad muy importante de esas personas la pierden en un viaje peligroso con pocas garantías de éxito que acaba la mayor parte de las veces en el fondo del mar.
Los gobiernos europeos por medio de acuerdos con dictaduras africanas los obligan a comenzar el viaje desde puntos cada vez más alejados con el consiguiente incremento de las dificultades.
¿Dónde están la medidas para acabar con el hambre en África? ¿No era éste uno de los objetivos del Milenio? Como siempre a nuestros gobernantes se le llena la boca de buenos deseos pero en la práctica, nada de nada.
Con esta política nunca conseguiremos erradicar el fenómeno de la emigración clandestina pues el hambre aprieta más que nuestras patrulleras y guardacostas.