Estos dìas estoy en Chicago, una de las cuatro ciudades candidatas a las olimpiadas de 2016. Y he visto cosas que me han gustado mucho y otras que la verdad no tanto.
Para empezar la obsesiòn por la seguridad retrasarà tu entrada en el paìs en unas dos horas màs o menos pero lo bueno es que la informaciòn la ofrecen contìnuamente por megafonìa en inglès y español. La agente de inmigraciòn que me atendiò fue muy amable en todo momento y no puso ningùn tipo de problema, simplemente hizo su trabajo con total profesionalidad.
Los servicios pùblicos no destacan por su modernidad pero aùn asì son muy intiutivos y la gente de la ciudad muy amable pero la informaciòn, como mapas, guìas, de caràcter gratuito brilla por su ausencia.
En estos momentos Chicago no es rival para Madrid pero esta gente en 8 años, y con la crisis que tienen, pueden hacer muchas cosas con el objetivo de generar empleo y dar una nueva imagen del paìs.
Espero que Zapatero pueda màs que Obama y Madrid sea la sede de los Juegos Olìmpicos.