16 de abril, ¿qué opinais de la supresión del ministerio de Medio Ambiente?

Buenas tardes, como lo prometido es deuda hoy comenzamos un debate sobre la supresión del Ministerio de Medio Ambiente. ¿Ha acertado Zapatero o se ha equivocado?. Para empezar, primera polémica, la del trasvase, minitrasvase o transferencia del Ebro a Barcelona. Es el momento de que dejes tu comentario y abramos el debate. Mientras iré actualizando esta entrada con información sobre la Ministra, el nuevo Ministerio de Medio Rural, Medio Ambiente, etc.

Elena Espinosa

Foto: EFE
Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino

por ISABEL ESPIÑO Diario El Mundo

Tras una imagen discreta e, incluso, anodina, se encuentra una de las ministras triunfadoras de la pasada legislatura. Valorada por el presidente y por los propios electores, también favorables a que se mantuviese en el Gobierno, Elena Espinosa Mangana (Orense, 1960) aparecía en todas las quinielas para repetir en el nuevo gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero.

De hecho, ha sido uno de los pocos ministros cuneros (nombrados cabezas de lista para el 9-M) en los que verdaderamente ha funcionado el supuesto tirón electoral de las carteras. Espinosa logró ‘arrancar’ un escaño al PP del ‘cacique’ José Luis Baltar. Ayudada por la crisis de los ‘populares’ orensanos, que ya perdieron la Alcaldía en las pasadas municipales, la ministra subió en marzo de 2008 seis puntos y 12.000 votos con respecto a los resultados socialistas de 2004.

Su labor en la pasada legislatura al frente de la cartera de Agricultura, Pesca y Alimentación también se ha saldado con un balance positivo. Y eso que esta mujer de pesca (tras casi una década al frente del puerto de Vigo) se ha encontrado con no pocos problemas en tierra. La cuota láctea, la subida de precios (de la cesta de la compra, para los consumidores; de los piensos, para los ganaderos), las protestas de los ganaderos en plena precampaña… Sin embargo, la ministra ha ‘sobrevivido’ a base de diálogo. Con Bruselas y con unos sectores nada dóciles, de los que consiguió acuerdos históricos, como el del gasóleo con los agricultores.

Y es que a Espinosa le acompaña desde su inicio en política el cartel de negociadora. Así llegó, con sólo 25 años y recién afiliada al Partido Socialista, a un Vigo en plena reconversión. Allí fue responsable de la Zona Urgente de Reindustrialización, un plan del gobierno de Felipe González para hacer frente a la difícil reconversión naval a la que se enfrentó Galicia (Vigo y Ferrol, básicamente) en los 80.

Sólo tres años después, era nombrada presidenta de la autoridad portuaria de la ciudad, auspiciada por su padrino político, el entonces ministro de Transporte, Turismo y Comunicaciones, Abel Caballero. Mujer, todavía en la veintena y economista (en lugar de ingeniera), todo parecía jugar en su contra, pero Espinosa se mantuvo al frente del mayor puerto de Galicia hasta la llegada de los ‘populares’ al Gobierno central, en 1996. Entonces aparcó temporalmente los cargos políticos, asesorando primero al Instituto Gallego de Medicina Técnica (una institución adscrita al Sergas) y, posteriormente, como buena mujer de pesca, incorporándose a la dirección de los astilleros Rodman. Allí se mantuvo hasta 2004.

Zapatero y su Gobierno paritario buscaban a una gallega para la cartera de Agricultura y Pesca. A su madre no le hizo ninguna gracia el nombramiento. «Si es por mí, no iba», declaró. Sin embargo, Espinosa fue. E irá, también en esta legislatura, aunque a un renovado ministerio.

Llevar agua a Barcelona no afectará el caudal del Ebro. Así lo garantizaron la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural, Elena Espinosa, y el conseller de Medio Ambiente Francesc Baltasar. Los gobiernos español y catalán acordaron ayer que, a partir de octubre, Barcelona salde su déficit hídrico con el excedente de los regantes de Tarragona. El agua llegará en una prolongación del minitrasvase a Tarragona, que recorrerá en paralelo la autopista.

Se llevarán a Barcelona más de 40 hectómetros cúbicos que salvarían la papeleta de la capital catalana y sobran a los regantes, que tienen una concesión anual de 120 y gastan 80 y con los que ahora habrá que pactar las condiciones de compra. Para compensar lo que se sacará del Ebro, el Estado efectuará obras de mejora de los obsoletos regadíos del Delta, que pierden mucha agua.

En cuatro meses (las obras empezarán ya) se actuará sobre 19.000 hectáreas con un coste de 24 millones de euros a cargo del Estado. La obra permitirá ahorrar 50 hectómetros cúbicos anuales.

La ministra cerró en Barcelona con el president José Montilla los flecos del operativo para garantizar agua a Barcelona una vez descartado el Segre, que defendía la Generalitat. El Govern presentó ya el Ebro como la mejor opción.
Pagará Catalunya

Las obras de instalación de la tubería empezarán en puntos simultáneos el 1 de mayo y costarán entre 170 y 180 millones. Los pagará la Generalitat ya que se descontará el coste de la obra de la inversión en infraestructuras que, en el Estatut, el Estado le garantiza.

La canalización, que podría construir Aguas de Barcelona, irá enterrada y, pese a lo que pretenden ICV -el partido de Baltasar- y ERC, no se desmontará una vez resuelto el tema del agua en Barcelona.

Cuando acabe la emergencia que se prevé para otoño (a lo más tardar en primavera de 2009 cuando esté a punto la desaladora del Prat) se dejará de bombear agua desde Tarragona. Sólo se volverá a hacer si vuelve la emergencia y con una doble llave: un decreto de la Generalitat y otro del Gobierno. La ministra no admitió el término “trasvase”.

Una de las primeras medidas que Rodríguez Zapatero adoptó tras llegar al poder en 2004 fue la derogación del trasvase del Ebro, que iba a abastecer de agua a Valencia, Murcia y Almería. Nació en ese momento una nueva cultura del agua, dispuesta a apostar por la desalinización y el ahorro y no por los trasvases.

Cuatro años después, una de las primeras medidas del segundo ejecutivo que preside Zapatero es aprobar un trasvase de agua del Ebro a Barcelona. Es una contradicción aparente que se diluye cuando se estudian las diferencias entre ambas actuaciones. El trasvase a Barcelona aprovechará aguas sobrantes de los regantes de Tarragona y no tocará el caudal del río, será temporal (hasta que se acabe de construir una desaladora) y, lo más importante, transportará agua que sólo se utilizará para beber.

El trasvase planificado, defendido e incluso iniciado en la época de Aznar con destino al levante y sureste peninsular era una obra de gran envergadura y se concibió como la solución definitiva a la sequía. Además, iba a arrebatar 1.000 hectómetros cúbicos al Ebro, poniendo en peligro sus ecosistemas. En cuanto al destino que habría corrido el agua trasvasada, no sólo se utilizaría para beber: también para otros usos, como el agrícola.

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